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miércoles, 27 de mayo de 2020

Cincuenta y contando. Los cinco más gustados.

Desde principios de abril comencé a publicar diariamente, en mi muro de facebook, un relato breve sobre el tema del coronavirus y el aislamiento social, bajo el epígrafe: Literatura de encierro. Hace unos días llegué a medio  centenar de ellos.

Para festejar la cifra se me ocurrió escribir esta entrada del blog. La idea me surgió a partir de un comentario, dirigido al relato  del 17 de mayo, titulado “filosófico”,  que decía: “De los mejores cuentos de la encerrada”.

Contesté, a su autora,  proponiéndole que me diera la lista de los 5 relatos que le parecieran los mejores de la serie. Después elaboré más la idea para aterrizarla en solicitar la opinión de cuatro lectores, dos mujeres y dos hombres, adicionales a los de la lectora inicial, que leyeran y juzgaran parcialmente toda la colección.

Las dos mujeres son, una muy talentosa artista plástica (la ilustración de este texto es producto de su creatividad[i]) y una también muy capaz científica de amplísimo espectro cultural. Los dos hombres son autores de minificciones y profesionales de disciplinas diferentes de la literatura. La autora del comentario original es sicóloga y también con una gran diversidad de intereses culturales.

Lo que les solicité a los cinco lectores fue decirme cuál relato les gustaba más de la  primera decena, después cuál de la segunda y así hasta completar los cincuenta textos. Otro tanto les solicitaba respecto al  que les parecía el menos interesante de cada decena. Les solicitaba, en cada caso, la razón de su elección y si querían hacer comentarios generales.

Los resultados me parecieron muy interesantes. Los voy a compartir, seguidos de algunos comentarios:

Los seis[1] más gustados:  

El virus soy yo.

Agotado por la fiebre soñó que vencía en esa lucha sin cuartel. Iba de un cuerpo a otro reproduciéndose y mutando, esquivando medicamentos y vacunas.

Razones de los lectores:

  • Por el giro de tuerca final, que si bien es un recurso usado con exceso, es muy bien llevado. El único pero, quizás, sería el título, que anticipa el final.
  • Es totalmente existencialista me gusta la demencia y el surrealismo que refleja
  • Es el más fuerte: cuando ya la obnubilación y confusión te lleva al delirio, cuando el bicho se apodera de la esencia de lo que eres, cuando lo biológico amenazante es mezclado por la psique y lo convierte en procesos simbólicos: guerra perdida…

Comentarios: Ciertamente el sueño es surrealista. Me encanta que el relato haya suscitado esas emociones fuertes.  Es probable que el título adelante el final, cuando escribí el  texto pensé que si el lector, en una primera leída, no entendía, regresaría a leer y entonces: Voila! 

En ese bloque también “Penélope” fue mencionado como el mejor de la decena.

Volver a nacer.

Oyó gritar a los vecinos: “ha terminado el encierro”. Desde la avenida llegaba el sonido de los autos queriendo avanzar. Suspiró, desanudó la cuerda de su cuello, bajó del banco y salió sonriente a reencontrarse con la vida.

Razones de los lectores:

  • Me parece potente el del suicida redimido
  • Por la ironía de que se extraña no siempre lo mejor; por la idea de que sólo el hombre tropieza muchas veces con la misma piedra.
  • Siento que el tema del suicidio está presente ante las amenazas de la vida, incluyendo una pandemia. Volver a nacer narra una historia, tiene principio, desarrollo y el desenlace es muy original además de invitar a la vida. ¡Felicidades!
  • Me impactó, me parece fuerte y oscuro y desesperado. Pude sentir como es que estaría antes de tomar esa decisión: su soledad, acudir a compañía sintética, en ratos su esperanza de viajar o salir -por eso la maleta. Imaginé sus momentos allí sólo, una persona que sólo conoce la inmediatez, con comida rápida, e imaginé lo que querría hacer justo después del encierro: gastar, adquirir, consumir, por eso lo único que trae en la mano es dinero. Me pareció un texto muy psicológico. Muy actual y reflexivo

Comentarios: Esta minificción es la que se representa en la ilustración. Es una sensación curiosa, pensar que unas pocas palabras puedan producir sentimientos tan intensos y creativos como los  expresados por los lectores.

 

Despechado.

Te llamaré covid-19, le dijo: Entraste a mí por los ojos y por la boca, me causaste fiebre, dolores de cabeza y me mantuviste en cama, respirando con dificultad. Forzaste mi enclaustramiento y tres semanas después me abandonas, dejándome secuelas de por vida.

Razones de los lectores:

  • Muy buena la comparación y a pesar de ser un tema común los temas del abandono y del despecho me gustó el tratamiento.
  • Por el símil que hace entre la enfermedad y la relación amorosa.

Comentarios: ciertamente es un texto que se basa en la analogía del amor con la enfermedad, pero que juega con palabras como fiebre y cama para darle un sentido erótico a la historia.

Séptimo día.

Hágase el descanso, dijo y apagó el WiFi

Razones de los lectores:

  • Por ser un tema actual y universal, pues se puede leer aquí y en China.
  • El WIFI se ha convertido en la llave de tantas cosas en nuestras vidas…  me encanta la idea de que sea la parte central de este relato.

Comentarios: El relato aunque es muy breve admite claramente (al menos) dos lecturas. Una en la que un hombre fatigado del encierro y del teletrabajo decide, para poder descansar, desconectarse. La otra, la de  un ser fantástico que después de hacer el mundo -hágase la luz y la luz se hizo- crea con el mismo método, el descanso.

Filosófico.

Como la montaña no iba a Mahoma, Mahoma inventó la realidad virtual.

Razones de los lectores:

  • Por su intertextualidad, por su brevedad, su no necesidad de más palabras.
  • De los mejores cuentos de la encerrada[2]

Cálculo actuarial.

Analizó las cifras de la pandemia y decidió ir a trabajar. Valía más muerto que vivo.

Razones de los lectores:

  • Es una realidad para muchas personas en tiempos pandémicos.
  • Este me parece profundo, me trae a la mente el sentido de utilidad: vivo no se siente útil. No sabemos estar sin servir y sin ser productivos, sin hacer algo que no sirva para nada ni para nadie. No sabemos interrumpirnos, no sabemos estar sin un porqué. Por otro lado muertos quizás ayudamos más a que el mundo mejore. En fin me pareció un texto con más de un sentido: fuerte, que incómoda, y esa incomodidad te obliga a repensarte en lo útil y que somos al mismo tiempo un mal para otros. De ese solo texto podría abordar varios temas que me interesan, es existencialista y habla de identidad. También, me trae a la mente un humano carente, el arquetipo de humano productivo, es decir que es un texto profundo. Cuando lo leí me dejo un rato pensativa, pero también me inspira.

Comentario: En ésta última decena hubo un empate entre los dos textos anteriores. Se trata de dos relatos completamente distintos. Uno de ellos es de humor negro, más que de desesperanza.  En la paradoja que plantea de ser más útil muerto que vivo una de las lectoras encuentra inspiración. Eso para quien escribe, es siempre satisfactorio.

El otro relato es una reformulación del llamado a no esperar que las cosas sucedan: Mahoma, dado que la montaña no viene a él, debería ir a ella, pero como hay pandemia no debe. Entonces no tiene otro remedio que inventar la  realidad virtual.
Parte de lo que los lectores apreciaron en este segundo relato, es el  hecho de que la explicación que acabo  de dar es bastante más larga que el  texto de la minificción, que logra comunicar el mismo mensaje.
Terminaré recordando la frase de Octavio Paz: “Una vez escrita, la obra tiene una vida distinta a la del autor: la que le otorgan sus lectores sucesivos”. Encierra una gran verdad, más evidente aún en el caso de la minificción, género en el que se intensifica la necesidad que tiene el autor de sus lectores para que la obra termine de ser. 

Mañana la segunda parte de Cincuenta y contando, con los cinco textos menos gustados y un comentario general.

 

 

  

 



[1] Son seis y no cinco, pues en la quinta decena hubo un empate

[2] Este es el comentario en mi muro que detonó todo.



[i] La ilustración es cortesía de Adriana (Ady) Arizaga. Es la foto de una obra suya, un cuadro de 18 x 15 cm. realizado en “clay painting” sobre madera. Está inspirada en el relato “Volver a nacer” de esta serie, evocando la obra tan en boga estos días, de Edward Hopper.

La artista describe así lo  que le sugirió el relato  y los elementos que incorporó  en su trabajo:

Me impactó, me parece fuerte y oscuro y desesperado. Pude sentir como es que estaría antes de tomar esa decisión: su soledad, acudir a compañía sintética, en ratos su esperanza de viajar o salir -por eso la maleta. Imaginé sus momentos allí sólo, una persona que sólo conoce la inmediatez, con comida rápida, e imaginé lo que querría hacer justo después del encierro: gastar, adquirir, consumir, por eso lo único que trae en la mano es dinero. Me pareció un texto muy psicológico. Muy actual y reflexivo.  

 

viernes, 15 de mayo de 2020

¿Un minirrelato que hayas escrito y que sea de tus favoritos?

Hace poco más de un año conversé con Gabriel Ramos Zepeda -apasionado de los minirrelatos- sobre la  gestación de estos. 
Basado en esa plática escribí un texto titulado La metamorfosis de las palabras en el que digo que ese proceso ocurre muchas veces sin que el autor tenga  plena conciencia del mecanismo por el que esto ocurre.
Hace unos días me contactó nuevamente el mismo Gabrel, para preguntarme si estaría dispuesto a contestar una encuesta sobre “la forma en que los escritores del género de microficción acostumbran a trabajar antes, durante y después de escribir sus textos”. Accedí a hacerlo
Lo que sigue son mis respuestas a sus preguntas. La última de ellas me pedía compartir una minificción que hubiera escrito y que fuera de mis favoritas.
Escogí, para responder esa pregunta, un relato escrito hace un par de días. Para completar la respuesta comenté las razones por las que me gusta. Aunque ya se sabe que esto de los favoritos es muy efímero, espero que encuentren interesante las respuestas y el texto final: 


GR: ¿Cómo nació tu pasión por la microficción?
RF. Sin que mi interés llegue a ser pasión: nació con el cuento del Dinosaurio
GR: ¿Cuáles son para ti las características fundamentales de la microficción?
RF. 1. Breve. 2. literaria (es decir desarrolla una historia, no es una frase nada más). 3. Ingeniosa. 4. Novedosa.
GR: ¿Cuáles son los autores microficcionistas que han influido en ti?
RF. Monterroso. (No conozco muchos).
GR: Describe cuál es tu proceso creativo al escribir una microficción.
RF Una situación paradójica o un juego de palabras, surgido muchas veces de una conversación, que convierto en una acción.
GR: ¿Dónde nacen tus microficciones: lecturas, experiencias personales, etc.?
RF. De mis conversaciones.
GR: ¿Cómo logras la originalidad de tus textos?
RF. Creo que es mi pensamiento matemático que me hace siempre buscar los contraejemplos de un teorema
GR: ¿Qué técnicas o herramientas utilizas cuando escribes microficciones?
RF. Lo escribo, lo releo y lo corrijo. Aunque no siempre.
GR: ¿Cuándo te sientas a escribir ya tienes estructurado todo el texto?
RF. Muchas veces sí, pues en general se me ocurren en una charla a la que doy forma de texto mientras corro, nado o ando en bicicleta y es hasta después que lo escribo.
GR: ¿Cómo deben ser los finales para que una microficción funcione?
RF. Sorprendentes e ingeniosos.
GR: ¿Cómo logras que el lector participe cuando lee tus textos?
RF. Doy claves desde el título.
GR: ¿Qué sistema utilizas en la revisión y edición de tus textos?
RF. Relectura y reescritura según necesidad, hasta que me gusta
GR: ¿Cómo ordenas tus textos para la publicación de un libro?
RF. Sólo tengo un libro de minis. Ordené los textos por tema.
GR: ¿A qué problemas te has enfrentado cuando va a publicar?
RF. Publicar no es problema. El problema es la distribución y la venta.
GR: De las microficciones que has escrito regálanos una de tus favoritas.
 

  
La vida es sueño.

El encierro había sido largo. Dejó el libro de Borges y escribió: “Yo sueño que estoy aquí/destas prisiones cargado/y soñé que en otro estado/más lisonjero me vi”. Firmó: Pierre Menard.

Me gusta porque admite varias lecturas. La frase “dejó el libro” puede interpretarse como (el lector) dejó el libro o como (el personaje) dejo el libro, es decir salió de él. La clave es la última frase si firma Pierre Menard puede ser el personaje de Borges.
Ese personaje, en el cuento de Borges, reescribe letra a letra el Quijote, sin plagiarlo. En este relato hace lo mismo con un fragmento de La vida es sueño, que alude al encierro y a un pasado más agradable.
Todo esto, el autor espera que el lector lo entienda en la lectura. Para eso le da como claves: el título de la obra, la firma del personaje y el texto de Calderón de la Barca.

Al final de la entrevista agregué esta nota.

N.B. Gracias por la entrevista, aunque no me considero un escritor de minificciones. Es decir que, si bien he escrito libros de cuentos y de minirrelatos, mi vida profesional transcurre en el ámbito de la ciencia,
No escribo pensando en publicar un libro, o algo así. Más bien utilizo algunas ideas que de repente se me ocurren para transformarlas en un relato breve. Casi siempre imponiéndome una constricción de tema y tiempo.
Por ejemplo escribir un minirrelato diario, con tema de ciencia o sobre el coronavirus o hacer un piropo velado.
Fuera de esos momentos escribo poco o nada de minificción.