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sábado, 19 de enero de 2013

La palabra del día de hoy.

Cuando se tiene el gusto de las palabras, se termina jugando con ellas incluso sin quererlo y por los motivos menos imaginados. Véase si no esta historia de como unos compañeros de trabajo y yo hemos recorrido los significados de palabras como atrabiliario, asubiar, cachicamo, amatada y cacalote, por puro juego. 
Todo empezó en alguna reunión cuando comentábamos sobre el proceder de un compañero y se me ocurrió decir que era atrabiliario. No faltó quién dijo: what?? Para no interrumpir lo que estábamos haciendo sugerí, búsquenla en el diccionario y seguí con el tema. Unos días después, cuando ya el incidente se me había olvidado, al final de otra reunión, un compañero me dio la definición de atrabiliario que había encontrado en el diccionario de la real academia, ponderándolo. Recordé mi antipatía por el mamotreto de la academia, mi trato con Raúl Prieto, alias Nikito Nipongo, su libro de Madre Academia y todas las críticas que le hizo al diccionario en los años 70 y 80 del siglo pasado. 
Conocí a Nikito a través de Enrique Loubet, de quien era gran amigo. Por cierto que a Raúl Prieto lo invitamos, como en 1981, por parte del Colegio Académico a dar una conferencia en la FES Cuautitlán, nos hizo el favor de asistir. El tema de la plática, si no recuerdo mal fue: Defensa de la identidad nacional desde el punto de vista del idioma. El texto de la plática lo publicamos después en la revista del Colegio, Marcha, y por ahí lo tengo todavía. 
Mucho del pleito de Nikito con el diccionario de la real academia era el desdén de la acdemia de las voces oriundas de México y América y su propensión a hacer más énfasis en los vocablos religiosos que en los científicos. 
De todo esto me acordé cuando mi compañero citó el libraco de la academia. Envalentonado por el éxito de su hallazgo, mi compañero me desafió: “A ver pregúntame otra”. 
Buscando alguna palabra para preguntarle, recordé mi antigua afición a leer una columna del periódico donde se hablaba de voces “raras”. Ahí conocí la palabra Asubiar. No olvidé la palabra, porque al poco de haberla leído fui a la feria del libro en Guadalajara y el vendedor de Larousse se mostraba muy insistente en que le comprara su diccionario. En un desplante, le dije: Si trae el significado de la palabra asubiar, se lo compro. Buscamos y....no estuvo. Me quité de encima al latoso y no olvidé la palabra. Ahora por segunda vez, el verbo asubiar, podía serme útil. 
Advertí, a mi interlocutor, que la palabra no era común y que podría no venir en el diccionario. Al día siguiente de haberle planteado la pregunta a mi compañero, apareció en mi correo electrónico, el siguiente mensaje: 
“De acuerdo con la Real Academia Española -en línea y nada difícil de encontrar- asubiar. (De so3 y el ant. uviar 'llegar'). 1. intr. Cantb. Guarecerse de la lluvia. U. t. c. prnl. MORF. conjug. c. anunciar” 
Aunque en el texto decía que no había sido difícil de encontrar, el remitente me confesó que había buscado primero en el diccionario de la real academia en papel y no había encontrado la palabra. 
Pensando nuevamente en las críticas de Raúl Prieto al diccionario de la academia, se me ocurrió pedirle, en respuesta a su correo que intentara la palabra "Cachicamo" y agregué a manera de pista para la búsqueda, la frase: "Cachicamo trabaja para lapa". Ese refrán me lo enseñó un amigo venezolano con el que conviví bastante en mi estancia de doctorado en Francia. 
El cachicamo es un armadillo que hace su madriguera y cuando se va llega la lapa y la ocupa, es decir que ese dicho es el equivalente a nuestro “Nadie sabe para quien trabaja”. Como el correo de mi compañero venía con copia para quienes habíamos estado en la reunión original, donde empezó todo esto, yo también envié mi respuesta con copia a todos ellos. 
Nuevamente al día siguiente me encontré con la respuesta en mi correo: Esta vez era una compañera y tenía más propensión a los detalles. Había encontrado en el diccionario de la real academia que Cachicamo quiere decir armadillo y lo marcaba como americanismo, pero no contenta con eso tecleó “cachicamo trabaja para lapa” en el buscador de google y fue a dar con el siguiente pasaje que también me copió. “Frecuenta pozos y lagunas, y al decir de algunos naturalistas, es menos torpe de lo que podría pensarse, desenvolviéndose en el agua tan bien como el topo. Esta afición hizo que se le asimilase a los anfibios y quedase así excluido de las prohibiciones cuaresmales, lo que permitió que llegase a las mesas de semana santa su tierna y apetitosa carne, que a los españoles les recordaba la del lechón. Dicen los misioneros cronistas, que más le sienta el asado que el guisado, y mejor en su propio carapacho, con el simple añadido de sal y limón (...) pero olvídense de ir a buscar quien les pueda cazar un cachicamo... ya que en la actualidad, y afortunadamente para el animalito, está prohibida su caza...” Remataba el correo con una posdata: Ponga una más difícil.... 
Ha progresado el diccionario de la real academia, pensé. Además la profusión de blogs e información sobre internet permiten conocer cualquier tema, por ejemplo las virtudes gastronómicas del cachicamo. 
Ya había usado una palabra rara como asubiar, un americanismo como cachicamo, ¿con qué seguir? Se me ocurrió que podría usar un arcaísmo y mejor aun si lo tomaba de una poesía. Pensé en algún pasaje de Primero Sueño de Sor Juana, pero no se me ocurrió ninguno; después en algún romance como el de Lanzarote: “Nunca fue caballero de damas tan bien servido...”, pero no me lo se completo y en lo que me se, no apareció ninguna palabra interesante. Entonces me acordé de las coplas de Jorge Manrique y propuse Amatada. Esta vez la respuesta de mis amigos fue de menor admiración al diccionario de la academia. Escribió uno de ellos: 
“En la RAE en línea: amatar. 1. tr. Ec. Causar mataduras a una bestia por ludirle el aparejo". 
Al principio dije what!! y bueno a buscar, continua el correo: Matadura De matar, llagar a un animal. 
Ludir. 1. tr. Frotar, estregar, rozar algo con otra cosa. 
Y por primera vez, apareció una duda, en la omnisapiencia del diccionario: ¿Es correcta la respuesta?, decía el autor del correo.
Contesté lo siguiente: Veo la definición que da el DRAE y me acuerdo de la frase que dice que el diccionario es la tumba de las palabras. Te doy un ejemplo de como se usaba la palabra cuando estaba viva: "¿Qué fue sino claridad que estando más encendida fue amatada? La frase es una estrofa de las coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre y alude obviamente a la manera como la claridad (la vida ) se termina. Quien preparó la edición comenta en nota de pie de página, que Amatada quiere decir apagada, extinguida. Aunque por supuesto no se contrapone del todo con lo que dice el DRAE, sobretodo porque el uso que hace Jorge Manrique de la palabra es poético y ya sabemos como son los poetas, que le sacan hasta el último significado posible a cada palabra". A continuación propuse: La palabra del día de hoy es Cacalote...

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